Dejando tras de sí las formulas encabezadas por miembros históricos del partido de la estrella, como Javier Velásquez Quesquén y su alianza con Carla García, hija de Alan García, o del propio Jorge del Castillo junto a Mauricio Mulder, este joven candidato de 36 años representaría la renovación de este movimiento político.
Enrique Valderrama Peña consiguió la mayoría de votos dentro del partido aprista y su fórmula electoral junto a María Valdivia Acuña como vicepresidente y Lucio Vásquez Sánchez como segundo vicepresidente, se convierte en la apuesta renovada del partido de Haya de la Torre de cara a las Elecciones Generales del 2026.
Dejando tras de sí las formulas encabezadas por miembros históricos del partido de la estrella, como Javier Velásquez Quesquén y su alianza con Carla García, hija de Alan García, o del propio Jorge del Castillo junto a Mauricio Mulder, este joven candidato de 36 años representaría la renovación de este movimiento político.
Al 100% de actas procesadas, la lista de Valderrama se impuso con 25.982%, superando por un breve margen a la lista de Quesquén, que obtuvo 24.694%.
Este resultado refleja la atracción que su mensaje de renovación está generando en un sector importante de la militancia, especialmente entre miembros más jóvenes o desencantados con generaciones anteriores del partido.
¿QUIÉN ES ENRIQUE VALDERRAMA?
Pitter Enrique Valderrama Peña nació el 14 de abril de 1988 en Lima, y desde joven se vinculó al periodismo y la política. Estudió Derecho y ha trabajado como columnista para el diario Expreso, además de fundar el portal de análisis político “Punto de Encuentro”.
Militante del APRA desde 2010, Valderrama integra desde julio de 2021 la Comisión Política Nacional del partido, lo que lo coloca entre los cuadros jóvenes de dirección. Su propuesta se presenta como una apuesta por la renovación interna: un “apra moderno”, que recupere la doctrina histórica del partido pero adaptada a los desafíos actuales.
Postulación y consenso interno: la apuesta por juventud y renovación
En el contexto de las elecciones internas del APRA para definir su fórmula presidencial rumbo a las elecciones generales 2026, Valderrama encabeza la corriente interna denominada “Renovación con Unidad”. Su candidatura compite con otros nombres históricos dentro del partido, como Hernán Garrido Lecca, Jorge del Castillo y Javier Velásquez Quesquén.
Desde su lanzamiento, Valderrama ha señalado que su objetivo es devolver al APRA una voz nueva, libre de controversias, y con un perfil que conecte con las nuevas generaciones. “El partido necesita un rostro limpio”, declaró en su presentación.
En su plan de gobierno interno, Valderrama propone una agenda social orientada a la creación de empleo juvenil, modernización del Estado, impulso a las mypes, y reformas en seguridad ciudadana.
PROPUESTAS CLAVE
Entre las principales líneas de su propuesta, Valderrama impulsa un plan de seguridad que plantea un “shock integral”: incrementar el número de policías, fortalecer la frontera, y reformar el sistema penitenciario, con participación privada en una primera etapa.
Además, su agenda contempla una reforma del Estado orientada a eficiencia y transparencia, así como políticas de inclusión económica que favorezcan a las mypes, productores agrarios y sectores vulnerables, con créditos populares y acceso a tecnología.
RUPTURA CON EL PASADO DEL PARTIDO
Valderrama ha expresado con claridad que su candidatura representa una ruptura con las viejas élites del APRA. Ha cuestionado a quienes, en su opinión, contribuyeron al desgaste de la imagen del partido, y apuesta por recuperar la inspiración original de su fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre, con énfasis en la justicia social, la solidaridad y la integridad.
Su discurso apela al sentimiento de renovación. Representa un intento de conectar con un electorado más joven, menos vinculado a los ciclos tradicionales del partido, y con expectativas de cambios reales.
Enrique Valderrama emerge como el rostro que quiere reconfigurar el perfil del APRA: menos nostalgia, más propuestas, y un puente entre la tradición histórica del partido y los desafíos contemporáneos del Perú. Si la militancia ratifica su liderazgo como candidato presidencial, todo parecería indicar que habrá un antes y un después en la trayectoria de la agrupación política.
Su apuesta: recuperar la vigencia del aprismo mediante una agenda social ambiciosa, políticas de seguridad concretas y una imagen de renovación. Pero también encara el reto de convencer a un electorado exigente, marcado por la desconfianza hacia la clase política.





